• Vista de espaldas del futbolista brasileño Raphinha, vistiendo la camiseta azul con el número 11 de la selección de Brasil, durante un partido de fútbol.

¡Es solo fútbol, pero me gusta! El balance médico de la fase de grupos del Mundial

La fase de grupos del Mundial 2026 ha llegado a su fin. 48 equipos, 72 partidos, y una competición que se recuerda tanto por los goles como por las imágenes que ningún aficionado quería ver: jugadores cayendo al suelo, camillas entrando al terreno de juego, médicos corriendo. Desde el banquillo esto se vive de otra manera. No hay tensión narrativa ni estadística que compita con lo que ocurre cuando un futbolista se queda en el suelo sin levantarse.

El primer mes de este Mundial ha dejado una lista de lesiones que merece revisarse con calma. No por morbo, sino porque cada caso explica algo del fútbol de alto rendimiento, del calendario que exprime los cuerpos hasta el límite, y del precio que pueden pagar los jugadores por competir en el torneo más exigente de selecciones. He contado al menos 10 lesiones graves en lo que llevamos de Mundial y la estadística no siempre nos lleva a la media.

La imagen que detuvo el Mundial

19 de junio, en Vancouver. Minuto 51. Canadá tiene contra las cuerdas a Qatar, 3-0 y con el partido prácticamente resuelto. Lance en tres cuartos del campo, Madibo llega tarde, por detrás, impacta sobre la pierna de Ismaïl Koné y el ruido que se oyó a pie de campo lo resume todo. El entrenador Jesse Marsch dijo después que pudo escuchar el sonido de la fractura ósea. Koné se agarra la pierna izquierda y ya no se levanta.

El jugador canadiense Ismaïl Koné tumbado sobre el césped con gesto de dolor mientras se sujeta la pierna izquierda tras sufrir una lesión en el terreno de juego.

La imagen de la pierna en posición incorrecta atravesó las pantallas de todo el mundo. Diagnóstico: fractura de tibia y peroné izquierdos. Cirugía de urgencia esa misma noche. Es la lesión más grave del torneo hasta la fecha.

Una fractura diafisaria de tibia de alta energía, producida por un traumatismo directo, requiere osteosíntesis con clavo endomedular y una recuperación que, en el mejor de los casos, ronda los cuatro a seis meses. Para Koné el Mundial terminó en el minuto 51 de su segundo partido. Madibo ha sido sancionado con 5 partidos internacionales por la FIFA.

Quiero hacer una mención especial aquí al comportamiento del equipo canadiense: los jugadores formaron un círculo alrededor de Koné para protegerlo de las cámaras.

Tres tobillos, tres camillas, un mismo problema

Ha llamado la atención en esta fase de grupos el número de lesiones de tobillo, pero no es raro, es la normalidad, el tobillo sufre en el fútbol, más que la rodilla (pero menos que la musculatura). Y en este apartado, el nombre más sonado es el de Nico Schlotterbeck.

El central del Dortmund empezó el partido contra Costa de Marfil como titular —había jugado los dos primeros partidos de Alemania— pero en algún momento de la primera parte tras un mal gesto su tobillo se resintió. Nagelsmann lo retiró en el descanso con cara de pocos amigos y la frase que nos temíamos: «no tiene buena pinta».

La RMN confirmó la rotura del ligamento deltoideo del tobillo izquierdo. Varios meses de baja. Mundial terminado. En términos generales se trata de un esguince de grado III: rotura completa del ligamento. En un futbolista de élite, dependiendo de la inestabilidad residual y la afectación de estructuras adyacentes, puede requerir intervención quirúrgica.

Vista panorámica de una jugada de ataque cerca de la portería durante el partido del Mundial 2026 entre las selecciones de Alemania y Costa de Marfil con las gradas llenas de público.

El checo Souček fue otro de los tobillos damnificados, aunque en circunstancias muy distintas: minuto 87 del Chequia-México, ya eliminados, el mediocampista del West Ham intenta cerrar a Ochoa y se cae aparatosamente. Salió en camilla. Detalle que resume bien la crudeza del calendario: puedes sufrir una lesión grave en un partido que ya no tiene ningún significado para el torneo. El diagnóstico exacto no se ha confirmado aún, pero la imagen de la salida en camilla no dejaba lugar a mucho optimismo.

Y no podemos dejar de mencionar a Andy Robertson. El capitán de Escocia llegó al descanso del partido contra Brasil con un hielo en el tobillo derecho y no volvió a salir. Él mismo reconoció después que necesitaba «un par de días para ver qué ha pasado exactamente», lo cual es poco tranquilizador. Escocia, que ya estaba luchando por sobrevivir en la fase de grupos, se jugaba el partido sin su capitán en la segunda parte.

Tres lesiones de tobillo relevantes en una sola fase de grupos. No es casualidad. El tobillo absorbe fuerzas de hasta cinco veces el peso corporal en carrera y en los cambios de dirección propios del fútbol. En una competición donde los jugadores llegan tras temporadas agotadoras, la fatiga muscular y la exigencia física que supone el participar en un Mundial con tu selección pueden aumentar el riesgo. Es algo que vemos también en la mutualidad de futbolistas a final de temporada.

Lo que el cuerpo acumula durante la temporada lo paga el Mundial

Si el tobillo es el protagonista estructural de esta fase de grupos, la musculatura en general (y los isquiosurales en particular) ha sido el protagonista silencioso. Raphinha, Wilfried Singo y Declan Rice en el mismo torneo. Tres isquiosurales. No es una coincidencia: es una firma epidemiológica y los que nos dedicamos al fútbol lo sabemos bien.

Raphinha fue el más mediático. Brasil ya había empezado el torneo con la sombra de la lesión de Neymar —que se había perdido los dos primeros partidos por una lesión muscular que arrastra desde mayo— y en el minuto 40 contra Haití el extremo del Barça se quejó del muslo derecho y Ancelotti lo retiró sin arriesgar.

Diagnóstico: lesión muscular del bíceps femoral derecho. El hecho de que la CBF hablara de «protocolo de tratamiento intensivo» para intentar que volviera lo antes posible dice mucho de la importancia que tiene para el equipo. La buena noticia es que el torneo apenas empieza y hay margen de recuperación, la menos buena, que Raphinha ya ha sufrido este año lesiones en esta zona que le han hecho perderse partidos con el Barça.

Wilfried Singo es el caso más llamativo porque llegó al minuto 82 de un partido difícil —Costa de Marfil contra Alemania— y se fue al banquillo llorando, agarrándose el muslo posterior izquierdo. El bíceps femoral de nuevo. El equipo médico marfileño confirmó que debía pasar nuevas pruebas diagnósticas para ver el alcance de la lesión. En términos clínicos, la forma en que salió —llorando, sin poder caminar con normalidad— sugería una lesión estructural de al menos unas semanas para curar. Veremos.

Jugada de partido de fútbol en campo abierto entre las selecciones de Inglaterra y Croacia en un gran estadio con publicidad de Aramco de fondo.

Y por último Rice. El centrocampista del Arsenal fue sustituido en el minuto 72 del Inglaterra – Croacia por molestias en la zona lumbar y el muslo posterior. Lo que siguió es exactamente el tipo de gestión que vemos en el deporte de élite: lo retiran, pasa la noche, aparece con un vendaje en el partido siguiente y juega 90 más minutos añadidos. ¿Ha cambiado algo? Probablemente sí. ¿Lo sabe el jugador mejor que nadie? También. La pregunta real es cuánto margen hay antes de que una molestia se pueda convertir en rotura y lo que estamos dispuestos a arriesgar. Inglaterra quiere la segunda estrella.

Las lesiones musculares en este Mundial no es algo que nos sorprenda a los que trabajamos en el deporte de alto nivel. La temporada europea acabó a finales de mayo para la gran mayoría de estos jugadores. Algunos participaron en la Champions, otros en finales de liga. El tiempo de recuperación antes del inicio del Mundial fue mínimo —apenas dos semanas— y se llega con una fatiga acumulada que los tests de fuerza pueden no reflejar del todo. El caldo de cultivo perfecto para que los músculos sufran y aumente el riesgo de lesiones.

Lo que nos dice esta fase de grupos

Hagamos balance. En un mes (fase de grupos) hemos visto: una fractura de tibia y peroné, dos roturas ligamentosas de tobillo confirmadas, al menos tres lesiones musculares de isquiotibial y varios jugadores que han terminado partidos con dudas diagnósticas sobre lesiones musculares, en la rodilla o el tobillo (Sin contar los jugadores que ni siquiera han podido estar en el torneo porque se lesionaron antes como Fermín o Alphonso Davies).

El tobillo y el músculo dominan el mapa de lesiones. La naturaleza del deporte y el terreno de juego, los cambios de dirección y la fatiga que compromete la propiocepción, los sprints y cambios bruscos de dirección y el contacto entre jugadores los hacen destacar por encima del resto.

Puedes superar un test de fuerza, puedes decirle al entrenador que estás bien, puedes forzar la situación en los calentamientos. Pero cuando llega el primer sprint al límite en un partido de verdad, con presión, con adrenalina, con la temperatura corporal disparada en un campo de verano norteamericano, el músculo que lleva meses acumulando microtraumatismos simplemente no aguanta.

La fase eliminatoria viene ahora. Los partidos se espacian un poco más, los equipos médicos tendrán algo más de tiempo entre encuentros, y los jugadores que han pasado la fase de grupos tocados tendrán que demostrar que pueden rendir al nivel que exige una eliminatoria directa. Algunos lo harán. Otros, desgraciadamente, puede que no lleguen y algunos otros se sumarán a esta lista de bajas.

El fútbol es así.

 

David Barastegui.

Traumatólogo deportivo Instituto Cugat Barcelona

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