• Jugador de la selección española colocándose un chaleco de enfriamiento durante un entrenamiento para combatir el calor y reducir el estrés térmico.

¡Es solo fútbol, pero me gusta! Los chalecos de enfriamiento

Ayer fue uno de esos días en los que ganas confianza en la roja. Jornada redonda también para los equipos europeos. España volvió a dar tintes de Eurocopa y ganó con solvencia a Austria 3-0 en Los Ángeles con un Lamine Yamal, que empieza a afianzar su repertorio y un Oyarzabal que presenta candidatura a la Bota de Oro con 4 goles.

Pase a octavos con comodidad y demostrando el buen hacer que pareció ausente en el primer partido. Mientras tanto, la Portugal de Cristiano sigue soñando y se clasificó ante Croacia no sin polémica final con el gol anulado a Gvardiol.

Luka Modric se despidió del Mundial sin un final más feliz; quizá merecía un mejor guion. Suiza, con la discreción que le caracteriza, goleó 2-0 a Argelia en Vancouver y se metió entre los mejores 16 equipos del mundo.

Los chalecos de enfriamiento no son un truco: son ciencia

Hace unos días, justo al empezar la concentración de España en Tennessee, creó curiosidad la imagen de unos chalecos de enfriamiento acolchados que no parecen precisamente de verano (similares a una bolsa de cubitos para cubrirse), utilizados para los entrenamientos de los jugadores.

Ayer, en una de las pausas del partido de Portugal, las cámaras captaron a uno de los componentes del cuerpo técnico que “abrigaba” a Cristiano con una bufanda de hielo similar en el cuello. En Toronto ayer hacía calor, pero la verdadera prueba llegará el lunes en Dallas. Y ahí esos chalecos de enfriamiento dejarán de ser una anécdota visual para convertirse en una herramienta preventiva real.

¿Qué dice la literatura científica del uso de los chalecos de enfriamiento?

El uso de chalecos de enfriamiento (cooling vests) antes y durante los partidos en condiciones de calor tiene buena evidencia científica, aunque con matices importantes. Un estudio del British Journal of Sports Medicine concluía que tanto el preenfriamiento como el enfriamiento durante el ejercicio mejoran el rendimiento en ambientes calurosos.

La clave fisiológica es sencilla: reducir la temperatura corporal antes del esfuerzo puede ampliar el margen hasta el umbral crítico a partir del cual el rendimiento cae. En otras palabras, el cuerpo puede aguantar más antes de que el calor le obligue a ralentizar.

Por el contrario, una revisión sistemática publicada en PubMed en 2023 con datos específicos de fútbol encontró que los chalecos por sí solos reducen la temperatura cutánea, pero tienen un impacto modesto sobre la temperatura central en competición real.

El beneficio sobre los esprints de alta intensidad es pequeño (tamaño del efecto menor de 0,3) cuando el chaleco se usa de forma aislada. Donde sí se observan diferencias claras es en la percepción del esfuerzo y en la pérdida de sudor: con chaleco, los jugadores sienten que trabajan menos bajo el mismo estímulo térmico, lo que preserva la lucidez táctica y retrasa la sensación de agotamiento.

Un estudio de campo de 2025 (Schwarz et al.) confirmó que el preenfriamiento combinado con pausas de hidratación mitiga de forma efectiva el ascenso de la temperatura central en futbolistas, especialmente cuando el WBGT (temperatura de bulbo húmedo) supera los 33 °C.

¡Eso es exactamente Dallas en julio!

Los chalecos de enfriamiento son solo una parte del protocolo

Aquí está la clave que los preparadores físicos del alto rendimiento llevan años aplicando y que la ciencia ahora respalda: el chaleco de enfriamiento no funciona solo. El protocolo habitual que vemos en los banquillos de este Mundial combina el chaleco durante el entrenamiento, el calentamiento y el descanso, toallas frías en cuello y muñecas (o bufandas), y bebidas isotónicas con hielo triturado.

Como hemos dicho, la clave es descender la temperatura central. Cuando se combinan estos tres elementos, los efectos sobre la temperatura central sí son significativos y el rendimiento en la segunda parte mejora de forma consistente.

No es casualidad que, en el derbi Ibérico, donde Portugal y España jugarán el lunes a las 14 h en Dallas con temperaturas previsibles por encima de 35 °C, los cuerpos médicos de ambas selecciones (de los mejores de Europa) sean exigentes con las medidas de adaptación térmica.

Cuando veamos a los jugadores con sus chalecos de enfriamiento acolchados y sus bufandas de gel en el banquillo el lunes, ya sabemos que no es marketing ni estética. Es la respuesta más práctica que tiene hoy la medicina deportiva a la pregunta de cómo jugar un partido de eliminatorias a pleno sol en Texas. La ciencia no lo resuelve todo, pero ayuda.

¡Esperemos seguir viendo al combinado español con esos chalecos hasta bien entrado el 19 de julio…será una buena señal!

 

David Barastegui.

Traumatólogo deportivo Instituto Cugat Barcelona

 

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