• En la foto aparece una chica sentada en una piedra frente a lo que parece un lago. Solo se ve desde el hombro hasta un poco más debajo de la rodilla. Lleva pantalones negros abiertos en ambas rodillas y una camiseta de color naranja oscuro. En la zona de la cadera derecha hay una círculos rojos concéntricos que indican dolor en esa zona

Artrosis de cadera

Doctor, tengo un poco de artrosis.

Lo primero que me doy cuenta en algunos pacientes es en la mirada de miedo. Es una expresión que me pregunta si lo que les voy a decir es malo o no. Si necesitará operarse o no. Si se quedarán en una silla de ruedas o no.

La mayor parte de pacientes a los que les dicen que tienen desgaste, artrosis, lesiones profundas del cartílago de la articulación, no saben que la pérdida de cartílago, del tejido que recubre los huesos de las articulaciones tiene un desgaste normal secundario a la edad. Es lo que se llama envejecer, hacerse mayor. Y mejor que sea así.

El problema en realidad es que el desgaste es aparte de progresivo, muy lento, y un desgaste suficientemente avanzado a un ritmo lento nos suele dar síntomas muy moderados, como cierta rigidez y molestias y dolor en actividades intensas. Es mucho más probable que esa molestia en una larga excursión sea secundaria a la falta de elasticidad de nuestros tendones o la falta de entrenamiento de los músculos, que a un desgaste excesivo de nuestras articulaciones.

La artrosis de cadera.

Pero sí que existe la artrosis. Existe un desgaste acelerado de una articulación, que no corresponde con el grado que tocaría por edad. Esos aceleradores son los que contribuyen a que veamos articulaciones, en este caso artrosis de cadera, con artrosis que presentan síntomas.

Básicamente la artrosis en la cadera presenta dolor y rigidez. Pueden combinarse o predominar una de las dos. Aparecen pacientes con un dolor claro en la ingle en actividades básicas como caminar, subir a la bicicleta, a la moto, al sentarse en una butaca baja, según que sillas utilizan, subir o bajar de un coche un poco bajo, calzarse, ponerse los calcetines o cortarse las uñas de los pies. También puede aparecer realizando actividades físicas, según que gesto al jugar al tenis o al correr en terreno un poco irregular.

Si hay rigidez, es decir que no se mueve la cadera, o lo hace menos de los normal, se altera la forma de caminar. En definitiva, el paciente camina con cojera. Muchas veces el propio paciente no se da cuenta, simplemente camina como siempre y son los demás quienes le avisan o le llaman la atención sobre esa cojera que ni el mismo paciente se cree tener.

Síntomas de la artrosis de cadera.

Si esta rigidez se alarga en el tiempo, hay grupos musculares que trabajan más de lo que deben o en condiciones anómalas como los músculos que levantan hacia el lateral la pierna, los pelvitrocantéricos. Y empiezan a doler. Por lo que el paciente consulta por dolor del lateral, orientándolo como una trocanteritis, una inflamación de tendones o incluso por lumbalgia porque los que dan más molestias son los músculos lumbosacros.

En otros casos la limitación de la extensión de la cadera hace que no podamos dejar atrás la pierna, acortando los pasos, y perdiendo masa muscular del músculo del cuádriceps. Con esto acaba sufriendo la rodilla y a veces es el motivo de consulta, un dolor de rodilla que su origen está en la cadera.

Y por eso la cara de susto. No entienden que si han ido a su traumatólogo porque les duele la rodilla acaben en la consulta del especialista de cadera diciéndoles que tienen que ponerse tal infiltración o cual cirugía.

La artrosis de cadera es el desgaste de esta. Si está acelerada puede dar dolor o quedarse rígida. Si no se mueve, obligas a moverse mal otros músculos que pueden dar dolor. Si duele no es solamente que pueda haber un desgaste y rocen el hueso directamente, sino que la articulación tiene tejidos que se inflaman de forma más frecuente y eso acelera aún más la artrosis, porque el líquido que debe alimentar el cartílago no está funcionando bien.

Posibles tratamientos una vez hemos diagnosticado la artrosis de cadera.

En los casos que dan sus primeros síntomas utilizamos medidas muy conservadoras de mano de los fisioterapeutas, buscando dar flexibilidad, fuerza y equilibrio a la cadera. Si no reducimos los síntomas y sobre todo el problema es de dolor, optamos por infiltrar dentro de la cadera métodos que bajen la inflamación como corticosteroides con acción muy rápida o plasma rico en plaquetas con resultado más lento.

Cuando la evolución no mejora lo suficiente y planteamos realizar alguna cirugía es básico valorar si estamos ante una cadera que podemos conservar. Se puede plantear lo que llamamos cirugía de preservación de cadera, mediante artroscopia para mejorar el estado del cartílago, dar movilidad, aplicar terapias biológicas y estabilizar estas articulaciones. Si el estado es demasiado avanzado planearemos sustituir la articulación por una prótesis.

Para ayudarnos a decidir si vale la pena realizar una artroscopia o es mejor ir directamente a una prótesis tenemos calculadoras de riesgo, como la diseñada por nosotros mismos. Debemos tener en cuenta que las prótesis tienen un tiempo de vida y que en pacientes más jóvenes que tienen una actividad mayor, ese tiempo es más corto. Los recambios de prótesis son cada vez más complicados y por ello intentamos que la primera prótesis sea lo más tarde posible.

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