Tratamiento de la trocanteritis: fisioterapia, infiltraciones y cirugía
La trocanteritis es una causa frecuente de dolor en la cara lateral de la cadera. Antes de iniciar el tratamiento es importante identificar si están implicados los tendones glúteos, la bursa trocantérica o la banda iliotibial. En nuestro artículo sobre qué es la trocanteritis de cadera, sus síntomas y sus causas explicamos con más detalle cómo se presenta y cómo se diagnostica.
En este artículo abordamos las diferentes opciones para el tratamiento de la trocanteritis, desde las medidas conservadoras y la fisioterapia hasta las infiltraciones y la cirugía, indicada únicamente en casos concretos.
¿Cuál es el tratamiento de la trocanteritis de cadera?
El tratamiento se plantea de forma escalonada, empezando siempre por medidas conservadoras y reservando las opciones más invasivas para los casos que no responden.
Tratamiento conservador
En la fase inicial, el objetivo es reducir el dolor y la irritación de los tejidos. Suele incluir:
- Ajustar temporalmente la actividad física, sin llegar necesariamente al reposo absoluto.
- Aplicar hielo local varias veces al día en los episodios más agudos.
- Evitar, mientras haya dolor intenso, dormir sobre el lado afectado y permanecer mucho tiempo de pie apoyando el peso sobre una sola pierna.
- Uso puntual de antiinflamatorios, siempre pautados por un médico.
Fisioterapia y ejercicio
La fisioterapia es, en la mayoría de los casos, el pilar del tratamiento, y no solo una medida complementaria. El trabajo se centra en fortalecer de forma progresiva la musculatura glútea y mejorar el control de la cadera durante la marcha y el apoyo monopodal. Los ejercicios isométricos suelen introducirse primero, por su buena tolerancia incluso en fases dolorosas, para pasar después a un trabajo de carga progresiva.
Conviene tener paciencia con este proceso: la mejoría de una tendinopatía glútea no suele ser inmediata, y forzar el ritmo de progresión puede reactivar el dolor.
El equipo de fisioterapia de Instituto Cugat, especializado en patología de cadera, diseña la progresión de ejercicios de forma individualizada según la estructura afectada y el momento evolutivo del paciente.
La rehabilitación de una tendinopatía glútea no es un proceso genérico: exige ajustar la carga, la velocidad de progresión y el tipo de ejercicio a cada caso, y por eso es importante realizarla en centros con experiencia específica en este tipo de lesiones, capaces de reconocer cuándo avanzar y cuándo frenar el ritmo de trabajo.
Infiltraciones
Cuando el tratamiento conservador no consigue controlar el dolor en un plazo razonable, puede plantearse una infiltración en la zona peritrocantérica, siempre guiada por ecografía para asegurar que el producto se deposita exactamente sobre la estructura afectada (bursa, tendón glúteo o ambas).

La ecografía permite localizar la estructura afectada y realizar la infiltración con mayor precisión.
La infiltración con corticoide sigue siendo una opción habitual para el alivio del dolor a corto plazo, especialmente cuando predomina un componente inflamatorio de la bursa.
Dentro de las terapias biológicas, en Instituto Cugat aplicamos de forma habitual infiltraciones ecoguiadas con factores de crecimiento (plasma rico en plaquetas) cuando el componente tendinoso es el predominante. A diferencia del corticoide, que actúa fundamentalmente sobre la inflamación, los factores de crecimiento buscan favorecer la reparación biológica del propio tendón glúteo.
¿Cuándo es necesaria la cirugía?
La cirugía es una opción excepcional, reservada para pacientes con dolor persistente y limitante que no ha respondido a un tratamiento conservador bien llevado durante varios meses, o para casos con una rotura relevante del tendón glúteo confirmada por imagen.
Actualmente, cuando se plantea, suele realizarse mediante técnicas endoscópicas, con incisiones milimétricas centradas en la zona del trocánter, sin necesidad de abrir la articulación de la cadera.
El procedimiento que empleamos habitualmente combina, según lo que se encuentre en cada caso, la liberación de la banda iliotibial (fascia lata) cuando existe fricción o un componente de resalte externo, la extirpación de la bursa cuando está claramente afectada y la reparación del tendón glúteo si hay una rotura parcial o completa.
Al tratarse de una técnica mínimamente invasiva, este procedimiento permite abordar estas tres estructuras en el mismo tiempo quirúrgico, a través de incisionesmilimétricasyconunaagresiónmuylimitadadelostejidoscircundantes.
La decisión de operar, y qué gestos incluir, siempre debe individualizarse según la estructura afectada, el tiempo de evolución y el impacto en la calidad de vida del paciente.

La cirugía endoscópica se reserva para casos persistentes que no responden al tratamiento conservador o presentan una lesión tendinosa relevante.
Los resultados de este abordaje endoscópico en pacientes con síndrome de dolor trocantérico refractario al tratamiento conservador han sido publicados por nuestro equipo, con series de casos que analizan tanto la evolución clínica como el papel de factores asociados en la recuperación.
¿Cuánto tarda en curarse una trocanteritis?
No existe un plazo único, porque depende de la estructura implicada, del tiempo que llevaba evolucionando el dolor antes de iniciar tratamiento y de la constancia con la fisioterapia.
Los casos más recientes y leves suelen mejorar de forma notable en pocas semanas con medidas sencillas, mientras que las tendinopatías glúteas más establecidas requieren un trabajo de meses, con mejorías progresivas más que un cambio brusco.
Cuando el dolor lleva mucho tiempo instaurado, es relativamente frecuente que existan recaídas si se retoma la actividad demasiado rápido, por lo que la progresión gradual es tan importante como el tratamiento inicial.
Conclusión
La trocanteritis de cadera es un cuadro frecuente, en general de buen pronóstico, pero que exige entender bien qué estructuras pueden estar implicadas para elegir el tratamiento más adecuado.
No todo dolor lateral de cadera responde al mismo mecanismo, y no todos los pacientes necesitan una infiltración ni, mucho menos, una cirugía. La fisioterapia con un trabajo progresivo de fuerza glútea sigue siendo, en la mayoría de los casos, la base más sólida del tratamiento.
Preguntas frecuentes sobre la trocanteritis
¿Se puede caminar con trocanteritis?
Sí, en general se puede y se debe seguir caminando, ajustando la distancia y el ritmo según el dolor, salvo indicación distinta del especialista.
¿Es bueno andar para la trocanteritis?
Caminar de forma moderada no suele ser perjudicial y forma parte de mantenerse activo, pero las distancias largas o el ritmo intenso pueden aumentar los síntomas en la fase más dolorosa.
¿Qué ejercicios están recomendados para la trocanteritis?
El trabajo de fortalecimiento de la musculatura glútea, comenzando por ejercicios isométricos y progresando de forma gradual, es la base del tratamiento. Conviene que lo paute un fisioterapeuta según cada caso.
¿Cuánto tarda en curarse la trocanteritis?
Varía según cada paciente: desde pocas semanas en casos leves y recientes hasta varios meses en tendinopatías glúteas más establecidas.
¿La trocanteritis necesita cirugía?
En la gran mayoría de los casos no. La cirugía se reserva para pacientes con dolor persistente que no responde al tratamiento conservador tras un periodo prolongado, o con roturas relevantes del tendón glúteo.
Si el dolor lateral de cadera persiste, limita tu actividad diaria o no mejora con las medidas iniciales, puede ser recomendable una valoración con un especialista en traumatología y cirugía ortopédica.
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