Tumores musculoesqueléticos: claves para su diagnóstico inicial
La radiografía simple y la traumatología en la detección precoz
A pesar del avance de las técnicas de imagen, la radiografía simple continúa siendo, hoy en día, una herramienta esencial en el diagnóstico inicial de los tumores musculoesqueléticos. Su accesibilidad, rapidez y capacidad para identificar signos radiológicos de alarma la convierten en la primera prueba de referencia para orientar la sospecha de lesiones potencialmente malignas.
Como explica el Dr. Andrés Combalia, especialista en Tumores musculoesqueléticos de Instituto Cugat en Barcelona, en muchos casos los tumores óseos y de partes blandas se detectan en una primera atención traumatológica, dentro del ámbito de la cirugía ortopédica, donde la exploración clínica y la radiografía permiten descartar patología tumoral o activar el circuito diagnóstico adecuado.
Tumores musculoesqueléticos: una entidad poco frecuente pero clínicamente relevante
Los tumores musculoesqueléticos constituyen un grupo amplio y heterogéneo de lesiones que afectan a los huesos y a las partes blandas, incluyendo músculo, tejido conectivo y estructuras asociadas. Existen más de veinte tipos y subtipos distintos, con comportamientos biológicos muy variables, que abarcan desde lesiones claramente benignas hasta tumores malignos de elevada agresividad.
Afortunadamente, aproximadamente el 95% de las lesiones óseas y de partes blandas son benignas. Sin embargo, un pequeño porcentaje corresponde a tumores malignos, lo que hace imprescindible mantener un adecuado nivel de sospecha clínica.
Población infantil y adolescente: necesidad de especial vigilancia clínica
Existen dos grandes grupos poblacionales en los que puede observarse cáncer musculoesquelético, siendo uno de ellos la población infantil y adolescente. Durante esta etapa, el sistema musculoesquelético se encuentra en pleno crecimiento, con elevada actividad celular en hueso, cartílago, tejido conectivo y músculo, lo que puede favorecer la aparición de neoformaciones.
Entre los tumores malignos más característicos de este grupo se encuentran los sarcomas óseos, como el osteosarcoma o el sarcoma de Ewing, entidades poco frecuentes, pero de alto impacto clínico, funcional y emocional.
Síntomas iniciales y dificultad en la detección precoz
El síntoma inicial más habitual es el dolor, generalmente leve, frecuente e inespecífico. En niños y adolescentes activos o deportistas, este dolor puede atribuirse erróneamente a sobrecargas, traumatismos menores o los denominados “dolores de crecimiento”.
No obstante, el dolor persistente, localizado y repetido en la misma zona, especialmente si se asocia a la aparición de una tumoración palpable, debe motivar una valoración clínica.
La traumatología como primera puerta de entrada diagnóstica
En la práctica clínica, muchos tumores óseos y de partes blandas son valorados inicialmente en consultas de traumatología. El papel del traumatólogo no se limita al tratamiento de lesiones traumáticas, sino que resulta clave en la detección precoz, la orientación diagnóstica y la derivación adecuada de los procesos oncológicos musculoesqueléticos.
La combinación de una exploración clínica detallada y una radiografía simple permite, en la mayoría de los casos, descartar patología tumoral o identificar signos radiológicos de alarma.

La radiografía simple sigue siendo la primera prueba clave para orientar el diagnóstico inicial de los tumores musculoesqueléticos.
Radiografía y biopsia: pasos clave en el diagnóstico tumoral
Ante la visualización de una lesión sospechosa en la radiografía, el siguiente paso es la realización de una biopsia. Actualmente, esta se lleva a cabo habitualmente mediante punción percutánea guiada por imagen, lo que permite obtener un diagnóstico histológico preciso con mínima invasión.
La confirmación histológica es imprescindible antes de iniciar cualquier tratamiento agresivo, dado que existe una amplia variedad de tumores musculoesqueléticos con comportamientos y tratamientos muy diferentes.
Abordaje multidisciplinar y tratamiento quirúrgico de los tumores musculoesqueléticos
El tratamiento de los tumores musculoesqueléticos malignos requiere un abordaje multidisciplinar, con la participación coordinada de cirugía ortopédica, oncología médica y oncología radioterápica.
En las últimas décadas, el enfoque quirúrgico ha evolucionado de forma significativa. Hoy en día, las amputaciones son excepcionales y se priorizan las resecciones amplias con reconstrucción, adaptadas a la edad del paciente y al segmento anatómico afectado.
En pacientes adultos o adolescentes, se emplean prótesis de resección que sustituyen segmentos óseos completos. En niños en crecimiento, se opta por reconstrucciones biológicas que permiten preservar el desarrollo esquelético y la funcionalidad.
Aunque poco frecuentes, los tumores musculoesqueléticos deben tenerse en cuenta en la práctica clínica diaria. La radiografía simple sigue siendo una herramienta fundamental para la orientación diagnóstica inicial, y la traumatología desempeña un papel clave como primera línea de detección.
Conclusión
La identificación precoz, el diagnóstico histológico preciso y el trabajo coordinado entre especialidades son esenciales para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes, especialmente en edades pediátricas y adolescentes.
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