Lesión del músculo sóleo en el futbolista
Cuando una molestia aparentemente menor condiciona el rendimiento
En el día a día del fútbol, muchas lesiones no empiezan con un gesto brusco ni con un dolor intenso. Algunas aparecen de forma progresiva, casi silenciosa, y acaban convirtiéndose en un problema recurrente si no se identifican a tiempo. La lesión del músculo sóleo es un claro ejemplo de ello.
Se trata de una patología frecuente en futbolistas, tanto profesionales como amateurs, que a menudo pasa desapercibida en sus fases iniciales. Este tipo de lesión ha sido, además, la primera del año en afectar a Alfon González, jugador del Sevilla FC, según señalan varios medios. Cuando no se diagnostica y trata adecuadamente, puede prolongar los tiempos de recuperación y limitar el rendimiento deportivo.
En el Instituto Cugat, con una larga trayectoria en el tratamiento de lesiones musculoesqueléticas del deportista, prestamos especial atención a este tipo de lesiones por su tendencia a la recaída y a la cronificación.
El músculo sóleo y su papel en el fútbol
El músculo sóleo forma parte del tríceps sural, junto con los gemelos, y se sitúa en la parte profunda de la pantorrilla. A diferencia de los gemelos, no cruza la articulación de la rodilla, pero su función es esencial para el gesto deportivo del futbolista.
Interviene de manera constante en la estabilidad del tobillo, en la propulsión durante la carrera y en el control del movimiento en las frenadas y desaceleraciones. Además, es un músculo clave en esfuerzos prolongados, especialmente cuando el jugador acumula minutos de entrenamiento y competición.
Por este motivo, en el fútbol moderno —marcado por la alta intensidad, los sprints repetidos y los cambios de ritmo— el músculo sóleo está sometido a una carga continua que lo hace especialmente vulnerable a lesiones por sobreuso.
¿Por qué se producen estas lesiones?
A diferencia de otras lesiones musculares más agudas, la lesión del músculo sóleo rara vez aparece tras un único gesto explosivo. Lo más habitual es que sea consecuencia de una sobrecarga mantenida en el tiempo.
Entre los factores que más frecuentemente influyen destacan la acumulación de partidos y entrenamientos, la fatiga neuromuscular, los desequilibrios musculares en la pantorrilla y los cambios bruscos en la carga de trabajo. También pueden influir alteraciones en la biomecánica de la carrera o el entrenamiento en superficies duras o variables.
En futbolistas con antecedentes de lesiones musculares o cirugías previas, el sóleo puede asumir un papel compensatorio, incrementando aún más el riesgo de lesión.
Una lesión que no siempre da la cara
Uno de los aspectos que más dificulta el manejo de la lesión del sóleo es su presentación clínica. En muchas ocasiones no existe un dolor agudo ni una limitación clara desde el inicio.
El futbolista suele referir una sensación de rigidez o pesadez en la pantorrilla, molestias profundas mal localizadas o dolor que aparece después del entrenamiento o al día siguiente. A menudo, el rendimiento disminuye de forma progresiva, sin un motivo aparente.
Esta falta de síntomas claros hace que el jugador continúe entrenando, favoreciendo que la lesión se mantenga en el tiempo y aumente el riesgo de recaídas.

Las lesiones del músculo sóleo pueden pasar desapercibidas en el futbolista y condicionar el rendimiento si no se identifican y tratan a tiempo.
Diagnóstico de la lesión de sóleo: un paso fundamental
Un diagnóstico preciso es clave para evitar errores en el tratamiento y en el retorno al juego. En el Instituto Cugat, la valoración se basa en una exploración clínica especializada, complementada con pruebas de imagen cuando es necesario.
La ecografía musculoesquelética resulta muy útil en fases iniciales, mientras que la resonancia magnética permite identificar edema muscular profundo o lesiones mioaponeuróticas del sóleo, que pueden pasar desapercibidas sin una evaluación detallada.
Tratamiento: individualizado y progresivo
El tratamiento de la lesión del músculo sóleo debe adaptarse a cada futbolista y al momento de la temporada. El reposo absoluto prolongado no suele ser la solución, del mismo modo que el retorno prematuro al entrenamiento aumenta el riesgo de recaída.
En una primera fase, el objetivo es controlar la carga, reducir el dolor y tratar el tejido lesionado mediante fisioterapia especializada. Posteriormente, se inicia una fase de readaptación basada en ejercicios específicos de fuerza del sóleo, trabajo excéntrico y corrección de la biomecánica de la carrera.
El retorno al fútbol se realiza de forma progresiva, controlando los sprints, los cambios de ritmo y la carga total de entrenamiento.
Tratamientos ortobiológicos en el Instituto Cugat
En casos de evolución lenta, recaídas repetidas o en futbolistas de alto nivel, el tratamiento convencional puede complementarse con terapias ortobiológicas, orientadas a estimular los procesos naturales de reparación del músculo.
Uno de los tratamientos más utilizados es el plasma rico en plaquetas (PRP), obtenido a partir de la sangre del propio paciente. Gracias a su alta concentración de factores de crecimiento, puede favorecer la reparación del tejido muscular, mejorar la calidad de la cicatrización y optimizar los tiempos de recuperación.
Estas infiltraciones se realizan siempre guiadas por ecografía, lo que permite una aplicación precisa en un músculo profundo como el sóleo. En el Instituto Cugat, los tratamientos ortobiológicos se integran dentro de un programa global de readaptación y nunca se plantean como una solución aislada.
La prevención, un aspecto clave
La prevención de las lesiones del sóleo es fundamental en el fútbol actual. El fortalecimiento específico del tríceps sural, el control de la carga semanal, las evaluaciones biomecánicas periódicas y la atención especial a futbolistas con antecedentes lesionales son herramientas clave para reducir el riesgo de lesión.
Conclusión
La lesión del músculo sóleo es una patología frecuente y, en muchos casos, infravalorada en el futbolista. Reconocerla a tiempo y abordarla de forma adecuada es fundamental para evitar recaídas y bajas prolongadas.
En el Instituto Cugat, combinamos diagnóstico avanzado, tratamientos ortobiológicos y programas de readaptación personalizados con un objetivo claro: cuidar la salud del futbolista y preservar su rendimiento a largo plazo.
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