• Persona sujetando el hombro con gesto de dolor, con la zona subacromial resaltada, representando una bursitis subacromial y la limitación funcional en actividades diarias.

La bursitis subacromial

Una de las causas más frecuentes de dolor de hombro en la vida diaria

Hay dolores de hombro que no aparecen de golpe. No vienen de una caída ni de un gesto claro. Empiezan poco a poco: un día molesta al ponerse la chaqueta, otro al alcanzar algo en el armario, otro al dormir de lado. Muchas personas piensan: “ya se me pasará”. Pero el dolor persiste.

En Instituto Cugat es habitual escuchar:

“Doctor, no me duele siempre… pero hay movimientos que no los soporto.”
En muchos de estos casos, el diagnóstico es bursitis subacromial, una de las causas más frecuentes de dolor de hombro.

¿Qué es la bursitis subacromial?

La bursitis subacromial es la inflamación de una pequeña bolsa llena de líquido (bursa) situada debajo del acromion, el “techo” del hombro. Esta bursa actúa como un cojín protector, evitando el roce entre huesos y tendones cuando levantamos el brazo.

Cuando se inflama, cada movimiento comprime la bursa y genera dolor.
Es similar a una ampolla en el pie: al principio apenas molesta, pero cada paso la recuerda.

Síntomas de la bursitis subacromial

Las personas con bursitis subacromial suelen consultar por:

  • Dolor al levantar el brazo, especialmente a partir de cierta altura
  • Molestias al vestirse, peinarse o coger objetos altos
  • Dolor al dormir sobre ese hombro
  • Sensación de rigidez o enganche
  • En fases avanzadas, dolor incluso en reposo

No siempre duele todo el día, pero sí en gestos cotidianos que acaban limitando la vida diaria.

Diagrama anatómico del hombro mostrando el acromion y la bursa subacromial inflamada, con la zona de fricción resaltada entre hueso y tendones del manguito rotador.

Localización de la bursa subacromial y su relación con los tendones del manguito rotador.

¿Por qué aparece la bursitis subacromial?

Rara vez se produce de un solo día. Lo habitual es una suma de pequeños esfuerzos repetidos.

En Instituto Cugat la vemos con frecuencia en:

  • Personas que trabajan con los brazos elevados muchas horas
  • Deportes con movimientos repetidos por encima de la cabeza
  • Mala postura prolongada (hombros caídos hacia delante)
  • Caídas o gestos bruscos
  • Falta de fuerza o desequilibrios musculares del hombro

En muchos casos, además de la bursa, también hay tendones irritados, lo que reduce el espacio y aumenta el roce.

¿Cómo se diagnostica la bursitis subacromial?

El diagnóstico empieza escuchando al paciente:

  • Cuándo empezó el dolor
  • Qué movimientos lo desencadenan
  • Cómo afecta al sueño y a la actividad diaria

Después realizamos una exploración física detallada del hombro.

Para confirmar el diagnóstico, utilizamos ecografía o resonancia magnética, que nos permiten ver la inflamación y descartar otras lesiones.

Tratamiento de la bursitis subacromial: ¿se cura sin cirugía?

En la gran mayoría de los casos, la bursitis subacromial se cura sin cirugía, pero necesita tiempo y un tratamiento bien dirigido.

Tratamiento conservador

  • Modificar la actividad: no inmovilizar, pero evitar lo que irrita el hombro
  • Antiinflamatorios o analgésicos, siempre bajo control médico
  • Fisioterapia, clave para:
    • Reducir el dolor
    • Recuperar movilidad
    • Fortalecer el hombro
    • Corregir la postura
    • Evitar recaídas
Preparación de plasma rico en plaquetas mediante centrifugación, con tubos de sangre del paciente listos para su uso en tratamiento biológico del dolor de hombro.

El PRP se obtiene a partir de la sangre del propio paciente para estimular la reparación biológica del hombro.

Infiltraciones con PRP: experiencia que marca la diferencia

Cuando el dolor no mejora con fisioterapia y tratamiento médico, las infiltraciones son una opción eficaz. En este contexto, las infiltraciones con PRP (plasma rico en plaquetas) han supuesto un cambio importante en el tratamiento de la bursitis subacromial.

En el Instituto Cugat somos pioneros en el uso de PRP, aplicándolo de forma continuada desde el año 2002 en patologías del hombro y otras lesiones musculoesqueléticas. Esta experiencia acumulada nos permite seleccionar mejor los casos, ajustar la técnica y evitar cirugías en un alto porcentaje de pacientes.

El PRP se obtiene de la propia sangre del paciente y se infiltra en el espacio subacromial para favorecer la reparación de los tejidos y reducir la inflamación. No buscamos solo aliviar el dolor, sino ayudar al hombro a curarse mejor, siempre como parte de un tratamiento completo que incluye fisioterapia.

Cirugía

La cirugía solo se plantea cuando, tras meses de tratamiento bien realizado, el dolor sigue limitando la vida diaria. En estos casos utilizamos técnicas artroscópicas mínimamente invasivas para limpiar la zona y dar más espacio a los tendones.

¿Se puede prevenir la bursitis subacromial?

El hombro nunca duele por capricho. Siempre avisa.

Para cuidarlo:

  • Evita repetir los mismos movimientos sin descanso
  • Calienta antes de hacer deporte
  • Fortalece hombros y espalda
  • Cuida la postura si pasas muchas horas sentado
  • No normalices el dolor

Conclusión

La bursitis subacromial es una causa muy frecuente de dolor de hombro.
No suele ser grave, pero sí muy limitante: dificulta dormir, vestirse o realizar gestos cotidianos.

Con un buen diagnóstico, paciencia y un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas recuperan el movimiento normal del brazo. El dolor no es normal, es un aviso. El cuerpo avisa todo el tiempo, escucharlo a tiempo es una forma muy seria de cuidarse.

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