El voleibol es un deporte de alto impacto que pone a prueba la resistencia y estabilidad de las rodillas. Entre saltos constantes, aterrizajes y movimientos rápidos, las articulaciones de la rodilla están expuestas a un gran esfuerzo. Por ello, es esencial tomar medidas preventivas para protegerlas, evitar lesiones y garantizar un rendimiento óptimo.
Lesiones más comunes de rodilla en el voleibol
1. Tendinitis rotuliana, conocida también como rodilla del saltador
Provocada por el estrés repetitivo en el tendón rotuliano debido a los saltos constantes y aterrizajes bruscos.
2. Lesión de menisco
Puede ocurrir durante giros bruscos o cambios rápidos de dirección.
3. Esguinces de ligamentos
Los ligamentos colaterales o cruzados pueden lesionarse por impactos o movimientos forzados.
4. Condromalacia rotuliana
Desgaste del cartílago detrás de la rótula debido al sobreuso y a malas alineaciones.

Una técnica correcta de salto y aterrizaje es fundamental para cuidar las rodillas en el voleibol y reducir el riesgo de lesiones por sobrecarga.
Consejos para cuidar tus rodillas al jugar voleibol
1. Calienta antes de cada partido o entrenamiento:
Dedica 10-15 minutos a ejercicios de movilidad articular, estiramientos dinámicos y movimientos suaves que preparen los músculos y ligamentos para la actividad intensa.
2. Fortalece los músculos que estabilizan la rodilla
Realiza ejercicios como sentadillas parciales, puentes de glúteos y elevaciones de pierna para fortalecer el cuádriceps, los isquiotibiales y los glúteos.
3. Trabaja en la técnica de salto y aterrizaje
Aprende a aterrizar con las rodillas ligeramente flexionadas y distribuyendo el peso de manera uniforme para minimizar el impacto.
4. Usa rodilleras protectoras
Las rodilleras acolchadas no solo protegen contra golpes al caer, sino que también pueden brindar estabilidad adicional.
5. Opta por el calzado adecuado
Usa zapatillas específicas para voleibol, que ofrezcan buena amortiguación, soporte lateral y tracción para movimientos rápidos.
6. Descansa adecuadamente
Permite que tus rodillas se recuperen entre sesiones de juego. Evitar el sobreuso es clave para prevenir lesiones por fatiga.

Los ejercicios de propiocepción ayudan a mejorar el control neuromuscular y a reducir el riesgo de lesiones de rodilla en deportes como el voleibol.
7. Realiza ejercicios de propiocepción
Entrenar el equilibrio en superficies inestables (como bosu o almohadillas de equilibrio) mejora la coordinación y reduce el riesgo de torceduras y esguinces.
8. Hidratación y nutrición
Mantén una hidratación adecuada para favorecer la elasticidad de los tejidos y una dieta rica en proteínas, calcio y vitamina D para fortalecer los huesos y músculos.
¿Cuándo consultar a un especialista?
Para cuidar las rodillas en voleibol de forma adecuada, es importante no ignorar ciertas señales de alerta que pueden indicar una lesión en desarrollo y requieren valoración médica especializada.
- Si experimentas dolor persistente en la parte frontal de la rodilla (posible tendinitis).
- Si sientes inestabilidad o bloqueo articular tras un partido o entrenamiento.
- Si aparece hinchazón después de un impacto o salto.
Conclusión
El voleibol puede ser exigente para tus rodillas, pero con una preparación adecuada y hábitos preventivos, puedes disfrutar del deporte minimizando el riesgo de lesiones. Recuerda que la clave está en fortalecer, proteger y escuchar a tu cuerpo.