Cómo trabajar una cicatriz tras la intervención y por qué debes protegerla de la luz durante un año.
La correcta evolución y el cuidado de la cicatriz postquirúrgica no dependen únicamente de la cirugía. El cuidado posterior es clave para evitar adherencias, mejorar la elasticidad de los tejidos y prevenir dolor o limitaciones funcionales.
A partir de la cuarta semana tras la intervención —cuando ya se han retirado los puntos, han caído las costras y la piel está completamente limpia— es el momento adecuado para iniciar el masaje cicatricial.
¿Por qué es importante el masaje cicatricial?
Durante el proceso de cicatrización, el organismo genera tejido nuevo que puede adherirse a planos más profundos (fascia -tejido que envuelve los músculos-, músculo o tejido subcutáneo). Estas adherencias pueden:
- Limitar la movilidad.
- Generar sensación de tirantez.
- Provocar dolor.
- Alterar la calidad estética de la cicatriz.
El masaje cicatricial tiene como objetivo flexibilizar el tejido y favorecer su correcta reorganización, evitando que la cicatriz quede rígida o adherida.
¿Cómo realizar correctamente el cuidado de la cicatriz postquirúrgica?
El masaje debe realizarse sin cremas ni aceites, para permitir una fricción adecuada y movilizar realmente el tejido. Solo en casos de alta sensibilidad puede utilizarse, al inicio, una crema de absorción rápida.
Se recomienda:
- Masaje longitudinal en zigzag con los pulgares.
- Masaje transversal perpendicular a la cicatriz con el pulgar o el índice.
- Insistir en las zonas donde se detecten pequeños puntos adheridos (cuando la piel no “rueda” con normalidad).
- Realizarlo tres veces al día durante aproximadamente un mes.
Es normal que tras el masaje la piel quede ligeramente enrojecida debido a la fricción. Esta reacción desaparece en pocos minutos.

Un momento adecuado para realizarlo es después de la ducha, cuando la piel está más flexible y el tejido resulta menos doloroso a la movilización.
En entornos clínicos, puede combinarse con técnicas analgésicas como ultrasonido frío para mejorar la tolerancia del paciente.
Protección solar: un factor clave durante el primer año
Más allá del masaje, existe un aspecto fundamental que muchos pacientes desconocen: la cicatriz es fotosensible durante aproximadamente un año.
Durante este periodo, el tejido cicatricial está en plena fase de regeneración y remodelación. La exposición solar puede:
- Oscurecer la cicatriz de forma permanente (hiperpigmentación).
- Alterar su coloración.
- Engrosar el tejido.
- Empeorar el resultado estético.
Por este motivo, dentro del cuidado de la cicatriz postquirúrgica, es imprescindible proteger el tejido de la luz solar directa.
¿Cómo proteger la cicatriz del sol?
- Cubriéndola con ropa cuando sea posible.
- Utilizando tiras o parches de silicona.
- Aplicando protección solar alta (FPS 50+) si la zona queda expuesta.
Conclusión
La regeneración es un proceso dinámico que puede prolongarse hasta 12 meses. Durante este tiempo, el masaje y la protección frente a la radiación ultravioleta son determinantes para obtener una cicatriz de mejor calidad.